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  • Heinrich Witt

    Sobre Witt | Altona

    4. octubre 2014 | Comments Off

    Witt und Ehefrau

    Witt con su esposa en su casa en la Calle del Correo

    Heinrich Witt nació el 11 de Mayo de 1799 en el seno de una familia de comerciantes en Altona de Holstein. Altona era, para aquella época, una ciudad independiente que pertenecía al Reino de Dinamarca. Witt inició su carrera de comerciante en 1816 como aprendiz en la renombrada casa comercial de Conrad Hinrich Donner. En 1823 se trasladó a Londres donde fue empleado en la casa comercial de Antony Gibbs & Sons. Al igual que muchas otras casas comerciales europeas en esa década, Gibbs & Sons iniciaba negocios con los recién conformados Estados-nacionales sudamericanos. En 1824 Witt se trasladó a la sucursal de Gibbs en Sudamérica, en el Perú. Allí ejerció como asistente comercial hasta 1826, en la sucursal de Arequipa, al Sur del país, año en que se retiró para realizar otras actividades. Después de varios viajes por los Andes como representante de diferentes comerciantes, regresó a la firma Gibbs asumiendo la dirección de la sucursal (en Arequipa). En el año de 1833 fue ascendido a jefe de caja de la sede principal en la capital, Lima. 9 años después en 1842, Witt se desvinculó de la firma Gibbs y, en los siguientes años, se estableció como un exitoso comerciante de productos europeos. Por un tiempo, también estuvo vinculado con el importante negocio del Guano. Después, el eje principal de sus actividades comerciales estaba centrado en las finanzas; esto es en créditos privados, empréstitos y operaciones cambiarias. En la década de 1860 y de 1870 tomó parte en Lima del surgimiento de los primeros bancos, de las compañías de seguros, de las compañías ferroviarias y las compañías de servicios públicos. A causa de sus éxitos comerciales fue nombrado Cónsul del Reino de Dinamarca en el Perú en 1841 y luego, en 1845 ascendido a Cónsul General. Unos años antes, en 1831 Heinrich Witt se había casado con María Sierra Velarde en Arequipa, quien había enviudado dos veces y trajo al matrimonio tres hijos de sus relaciones anteriores. A pesar de que la pareja no tuvo hijos en común, la vida de Witt transcurrió en el círculo de una familia grande. Las relaciones que su esposa mantenía con numerosas familias influyentes, sumado con su éxito comercial y los contactos políticos obtenidos en su labor como Cónsul, contribuyeron a que Witt fuera aceptado permanentemente como miembro de la élite social de la ciudad de Lima. Después de la muerte de su esposa María Sierra en mayo de 1876, Witt se retiró de su activa vida empresarial y vivió como jubilado junto a la familia de su hijastra Enriqueta von Lotten Sierra. Witt murió en Lima el 3 de noviembre de 1892. Entre su asentamiento en el Perú en 1824 y su muerte en el año de 1892, Witt emprendió diversos viajes cortos dentro del Perú, Bolivia y Chile, así como cinco viajes a Europa – algunos de ellos duraron varios años. Pero la mayor parte de su vida residió en la capital peruana, donde escribió su diario el cual se encuentra en la actualidad en posesión de sus descendientes.